Común en periodos vacacionales largos, este síndrome produce apatía, cansancio, tristeza y ansiedad.

Cuando terminan las vacaciones y llega la vuelta a la rutina laboral resucita el mal que año tras año afecta a miles de personas al retomar el trabajo: el síndrome postvacacional.

Este síndrome es común en países con «largos periodos vacacionales», como España, donde se acumula el mayor número de días libres en los meses de verano. El síndrome postvacacional produce apatía, falta de energía, tristeza, cansancio generalizado y ansiedad en el trabajador después de volver de las vacaciones. Puede durar desde una semana hasta alargarse en el tiempo durante meses.

Se produce porque se cambia de una rutina placentera con ocio, tiempo libre y relax a una rutina de estrés, ansiedad y, en muchas ocasiones, inconformidad por realizar un trabajo que no es deseado por el propio trabajador.

No existe evidencia clara de que haya una relación lineal entre la duración de las vacaciones del trabajador y el efecto de su bienestar. En el caso de trabajos físicos duros se necesitan pequeños descansos cada cierto tiempo para recuperar la disminución de oxígeno pero la recuperación del glucógeno muscular suele necesitar días. En cambio, la recuperación emocional es una cuestión más compleja y dependerá de varios factores como la duración y el tipo de estrés, la personalidad, entre otros.

Los expertos inciden en que no suele ser un problema serio y sólo en casos extremos es necesaria la intervención de un especialista, bien un psicólogo, bien un psiquiatra con tratamiento farmacológico. En principio, lo normal es que los síntomas desaparezcan en unas dos semanas.

Consejos para minimizar los efectos del síndrome

  • Module la intensidad del trabajo, de menos a más, intentando empezar por las tareas más gratas. Seleccione aquellas actividades que pueda llevar a cabo, delegando aquellas para las que no esté tan preparado.
  • Aproveche los tiempos de descanso o de comida para volver a alguna actividad agradable, para las relaciones sociales o familiares.
  • No llevarse trabajo a casa.
  • Plantee los problemas del modo más simple y esencial posible, prescindiendo de los detalles nimios y sopesando lo esencial a la hora de buscar soluciones.
  • Halagar el trabajo bien hecho de los compañeros, y corregir el incorrecto de forma sutil pero firme.
  • Mantenga una actitud positiva, practicando la relajación a intervalos regulares, eliminando pensamientos o ideas irracionales que generen ansiedad.